lunes, 6 de agosto de 2012


Descoordinados

Los Pumas perdieron frente a Stade Francais. Y perdieron bien. Punto.

Más allá de los errores de manejo, a mi modo de ver, una jugada grafica bastante bien el juego presentado el sábado a la tarde por Los Pumas versus Stade Francais.

El equipo argentino se encontraba ya abajo 25 a 21 y corrían los últimos minutos del partido. En franco ataque, de derecha a izquierda y cerca de la línea de 22 metros, llegó la pelota a manos de Bustos Moyano. El cordobés intentó cerrarse y chocó con Rafael Carballo, quien venía en dirección opuesta, quitándole valiosos metros al jugador de Montpellier para arribar al try. Todo esto sin haber siquiera logrado contacto con los rivales.

Es una descoordinación grave. ¿Falta de horas de entrenamiento?. Puede ser. Pero si Los Pumas pretenden lograr algo más en el Rugby Championship, esta demostración no es un buen augurio.

Existen, sin embargo, algunos elementos que pueden mitigar la derrota. Llegan de una pretemporada predominantemente física, con pocas horas de rugby. Los jugadores venían “duros” y es claro que Stade jugaba con ventaja en este aspecto ya que había jugado algunos encuentros previos al arribo a Buenos Aires. El otro elemento es la cantidad de cambios. Es ilógico que se cambie el 90 por ciento del equipo. Pero es un partido de pretemporada y es bueno que todos tengan sus minutos.

Sin embargo, eso no explica falencias elementales. Increíble lo del line: es inconcebible que no se puedan lograr pelotas de calidad en los lines. Como se dice en la tribuna, se tiraron pizzas. Argentina precisa entrenar mucho esta plataforma que resulta clave en el rugby moderno y que es fundamental en el ataque de los tres países del hemisferio sur.

Los forwards, como se dijo, precisan entrenar mucho el line. Creo que con el ingreso de Ayerza en el segundo tiempo se mejoró el scrum y no colapsó tanto. Roncero, estimo, y aunque me gane algunos enemigos, tendría que ingresar en el segundo tiempo, no de entrada. Los segundas líneas, prácticamente, estuvieron desaparecidos. No lograron el impacto deseado ni Carizza ni Albacete. La tercera línea tuvo un destaque clave, como lo fue Farías. El tucumano, a mi modo de ver, fue la figura del partido. Pero faltó la presencia de Corcho Fernández Lobbe y de Leonardi. Galindo y De la Vega, ingresados en el segundo tiempo, no movieron la aguja.

Tampoco se comprende la velocidad de salida de la pelota luego de los rucks. Argentina –mirando la nueva generación de medioscrums, sobre todo los del Super Rugby- precisa uno veloz, rápido de reflejos, pícaro y tackleador algo que por ahora no se vio en la cancha con la camiseta de Los Pumas. Y que sea certero en el pase. Algo que ni con Vergallo ni con Figuerola se logró.

Hernández de apertura tuvo un desempeño correcto, aunque para mi gusto le faltó. Demasiado offload que no logró su cometido.

El tema de los centros es otra preocupación. El puesto mejoró un poco con el ingreso de Rodríguez Gurruchaga (en el segundo tiempo), quien cuando entró lanzado, pudo ganar metros en el campo de juego. Enfrente estarán jugadores como Ma’a Nonu, De Villiers o Ashley Cooper, capaces de romper cualquier línea de defensa.

Los wings, en cambio, desempeñaron un muy buen trabajo. Agulla y Camacho (e Imhoff, en el segundo tiempo) tuvieron una actuación positiva. Tacklearon, cambiaron ángulos, rompieron tackles. Pocas críticas, aunque no les llegó tanto juego como seguro estaba planificado.

Por último, hay que ser extremadamente cuidadoso con la conducta. Los Pumas fueron penaleros. Los equipos del sur, no perdonan la inconducta.

Resultado final, 25 a 21 a favor de Stade.  Quien mostró una segunda parte mucho más precisa. El viernes a la noche, tras corregir errores, estimo (espero) que veremos unos Pumas mucho más certeros.

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